El deseo de ser madre lo he tenido desde hace mucho tiempo, creo que empecé a sentir el instinto maternal cuando me fui acercando a los treinta.

Pero entonces mis prioridades eran otras: las montañas, el Himalaya, viajar y conseguir escalar las montaña más altas de mundo. En un momento concreto de mi vida ese instinto casi pudo con mi proyecto de vida en aquel momento, y después de una pelea interna conmigo misma, sufrir una depresión, tratamientos y demás, elegí hacer lo que me apasionaba. Y por supuesto no me arrepiento de nada.

Una vez terminado el entonces proyecto más importante de mi vida, coronar las 14 cumbres más altas de planeta, volví a sentir  el instinto de ser madre, o quizás no lo había perdido, pero sí dejé que fluyese.

Por supuesto la cosa no fue nada fácil, ya había pasado la barrera de los 40 y las posibilidades de ser madre habían disminuido mucho, esto es parte de la naturaleza. Yo era conocedora de este problema pero nunca hubiera imaginado el grado de dificultad…, según algunos estudios la calidad de nuestros óvulos a partir de los 35 años baja de forma dramática…

Y de repente me encontraba con 41 años, sintiéndome joven, con muchas ganas de ser madre y una gran experiencia de vida…  pero con muy pocas posibilidades de poder transmitir todo lo que había aprendido en estos años a mi hijo. Me di cuenta de que las probabilidades de ser madre eran muy bajas.

Entonces te vuelves a preguntar, ¿habré perdido el tiempo?
¿Tenía que haber dejado de lado mi pasión, mi profesión?
Ha habido quien durante esos momentos de comida de coco tuvo el valor de llamarme egoísta, me preguntaban por qué no he tenido una familia antes y por qué he dedicado el tiempo a mi pasión.

Hoy en día imparto clases en una escuela de negocios en Madrid donde la participación de las mujeres es muy elevada, podría decir que el número de mujeres casi está por encima del de  hombres. La media de edad de mis alumnos es de 25 a 30 años y aquí encuentro muchas chicas que tienen la misma pelea interna que tuve yo.

Y, frente a esas dudas, me permito compartir los siguientes consejos con estas jóvenes mujeres emprendedoras y futuras empresarias:

1- Pelead por vuestros sueños. Daros la oportunidad de poder alcanzar eso que tanto soñáis.
2- No os dejéis influenciar por una parte de nuestra sociedad que piensa que hemos nacido para ser, hermanas, madres y luego abuelas.
3- Pensad y preparad el futuro. Teniendo en cuenta que nuestras posibilidades de ser fértiles van disminuyendo a medida que pasa el tiempo, valorad los métodos para congelar óvulos, aunque ahora os parezca una locura. Este es el mejor consejo que a mí me dieron.

Ahora, cuando paseo junto con mi pareja y mi niño, me acuerdo de aquella frase que me decían: “ vas a ser vieja cuando tengas hijos , y no vas a poder ni empujar el columpio de tu hijo”,
y me doy cuenta de que no tenía ningún sentido. Ahora me encuentro más fuerte que nunca, con mucha mas experiencia que hace 15 años, y con unas ganas de vivir increíbles. Pensando en todo lo que he conseguido y he hecho hasta ahora y en todo lo que podré hacer en el futuro.