Su acercamiento e interés por el mundo de la montaña enlaza con la tradición vasca del excursionismo. Edurne se inició en ello desde muy joven, primero con sus padres y después con grupos de amigos, acrecentando paulatinamente el nivel de dificultad. En 1989, con 16 años, viaja por primera vez a los Alpes donde ascenderá el Mont Blanc (4.810m.), el Cervino (4.478m.) y el Mont Rosa (4.614m).

Ya con sólo 17 años llegó a la cumbre del Chimborazo, de 6.310 m, en Ecuador, demostrando unas aptitudes óptimas, tanto físicas como mentales, para este deporte. En los Andes, también alcanzó las cumbres del Cotopaxi (5.897 m), Tumguragua (5.016 m.), Guagua Pichincha (4.971 m.), Urus (5.495 m.) y  Ishinca (5.530 metros).