La sonrisa es una acción que trasmite felicidad, y cuando esa sonrisa viene de un niño, podría decir que no existe nada más grande.

Ahora, cada día mi hijo Max me regala muchas de estas sonrisas que me hacen feliz, que dan sentido a una existencia y una razón para estar aquí.

A los que me conocéis y me habéis seguido siempre os he hablado de las sonrisas de los niños del Himalaya: esas sonrisas a cambio de nada, simplemente porque están felices de vernos, Max hace lo mismo ahora.

Durante años he intentado poder compensar esas sonrisas a través de Mountaineers for Himalaya Foundation by Edurne Pasaban, facilitándoles la posibilidad de tener una educación y  un futuro.

Desde el terremoto del 2015, junto con SOS Himalaya Fundación Iñaki Ochoa de Olza, hemos trabajado conjuntamente en diferentes proyectos. Este caminar conjunto de las dos fundaciones tiene como fin poder llegar más lejos, creemos que el trabajo en equipo hace que se consigan muchas más cosas.

Estoy segura, conociendo como conocía a Iñaki, que él está de acuerdo en que caminemos juntos para poder seguir creando sonrisas en los pueblos más remotos del Himalaya.

Pero para que todas esas sonrisas se hagan realidad os necesitamos también a vosotros. Después del terremoto tuvimos muchas ayudas y hemos trabajado duro para poder llevar esa ayuda a los más necesitados y así por ejemplo, gracias a vosotros, construimos el pueblo de Dhola.

Ahora en esta nueva etapa de la Mountaineers for Himalaya fundación by Edurne Pasaban junto con SOS Himalaya seguimos necesitando vuestra ayuda.
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Nos quedan  muchos proyectos por hacer…