Efectivamente, tal y como me dijeron ayer, no han madrugado mucho; llevaba ya un rato en la tienda de comunicaciones esperando su contacto, cuando ha sonado la radio: Asier me contaba que han dormido bien y sin pasar frío. De hecho, tenían ganas de revancha; Edurne ha cogido el “talkie” y me ha asegurado que se ha tomado un “Ensure” entero ella sola; que todos lo habían hecho; “Hala, Doc, para que te fastidies….!!”. No hay como picarles un poco.


Los sherpas se habían adelantado, rumbo al campo 4. La tarea se adivinaba complicada porque se veía bastante nieve en altura. Efectivamente, a media mañana aparecían los problemas: Jamjbu anunciaba que no tenía fuerza y que se daba la vuelta, hacia el 2. Me he apresurado a aplaudir la decisión, no sea que el hombre se sienta obligado y nos metamos en un lío. No pasa nada.

Passang y Mingma han seguido camino y, a la hora de comer, anunciaban que habían llegado a destino. Han tardado 12h. en llegar desde el 2 hasta el 4. Eso sí, cansados, sobre todo por la gran cantidad de nieve que se han encontrado, y también la intensidad del viento. Dejaban un depósito asegurado y se daban la vuelta.
Mientras tanto, casi 1000m. más abajo, Nacho y Ferrán abrían el grupo rumbo al campo 3. Por lo visto, los dos aspectos más destacables eran una notable cantidad de gente (bueno, huella más fácil) y un calor intenso (malo, deshidratación y consumo de energía extra). Asier y Edurne les seguían a corta distancia.

Cuando los unos llegaban al 4, los otros hacían lo propio en el 3. Se han puesto a la tarea de establecerlo (recuerdo que hasta ahora estaba en depósito), lo que no les ha costado demasiado porque la temperatura no era un problema y, sobre todo, porque las “cunas” ya habían sido preparadas, como recordaréis, en un episodio anterior.

El buen humor seguía siendo protagonista. Todo ha ido saliendo según lo previsto, e incluso mejor. El único “fallo” de Jamjbu no es importante, ahora que lo sabemos a tiempo. Lo tendremos muy en cuenta a la hora de diseñar lo que venga por delante y, estoy seguro, lo transformaremos de un punto débil a uno fuerte. Sólo tenemos que asegurarnos que no se nos derrumbe ahora.

Nosotros, aquí abajo, hemos empezado el día con una mala noticia: hemos visto pasar por delante de nuestras narices una comitiva fúnebre que nos ha dejado helados. Resulta que ayer falleció un señor nepalí de 82 años que tenía intención de hacer cima y convertirse en el más anciano en conseguirlo. Ayer, al llegar al campo 1, por lo visto, dijo encontrarse mal y murió segundos después.

Analizado el caso, resulta que hemos podido charlar con testigos que se cruzaron con el buen hombre en la cascada de hielo. Sin ir más lejos, Edurne y Asier cruzaron con él unas amables palabras. El cuadro debía ser dantesco, pues el montañero debía casi arrastrarse, ayudado por un sherpa que tiraba de él y otros dos que le empujaban. Un par de comentarios diciendo “Yo lo que quiero es morir en la montaña!” daban ya pistas de que algo se olía este hombre, que había sido ministro de Nepal y ahora reclamaba mayor atención para la tercera edad.

Muy respetado, como lo demuestra la presencia de, al menos, una centena de personas que rodeaban su cuerpo en el helipuerto, descansa ya en espera de que mañana aparezca una aeronave que lo traslade de vuelta a Kathmandu, dado que hoy el tiempo lo ha impedido.

Y como sólo queda seguir hacia adelante, hemos decidido ir al campo base del Pumori: Itziar, “Txo” y yo hemos salido dispuestos a pisar hierba, ver edelweiss y también la punta del Everest. Y…, no lo hemos conseguido; el tiempo se complicaba, la nieve ha hecho su aparición y, sobre todo, no hemos encontrado el camino adecuado. Y mira que lo hemos intentado, hemos subido y bajado peñas de todos los colores, seguido un montón de marcas del camino…, no ha habido forma aunque debíamos estar muy cerca. Lo volveremos a intentar.

Por la tarde, tal y como anunciaba Vitor, nos ha caído una buena nevada. No será la más copiosa desde que estamos aquí pero sí nos ha sorprendido porque ya hacía tiempo que no caía con tanta intensidad. En cualquier caso, se adivina muy esponjosa y no durará apenas un “round”, en cuanto salga el Sol.
Una última conexión por radio con el campo 3 me anuncia, retadora, que están comiendo la comida liofilizada a la que tan importante papel concedo. A ver si tenemos suerte y acertamos con sus sensaciones en esta etapa. Si les gusta y la toleran, la aceptarán de buen grado. Si no, será difícil que me hagan caso. Claro que yo soy muy pesado….

Nos dicen, además, que su nevada ya ha cejado y ahora disfrutan de un cielo raso, de Sol radiante, que les garantiza unas vistas espectaculares que se apresuran a filmar. Buen parte, Victor!

Gracias, Josep, por el apunte: la cita de la buena suerte pertenece al libro “La buena suerte”, de Alex Rovira y Fernando Trías de Bes (siempre es mejor citar al autor, verdad?).

Y como esta frase ha traído cola, voy a hacer referencia a mi buena amiga Cachu, que quiere recordar a nuestro admirado Seve Ballesteros con una frase en el mismo sentido: “Cuanto más entreno, más suerte tengo!”.

 

Por Pablo Díaz-Munio
Doctor de la Expedición Desafío 14+1