Hace dos días que no os cuento nada. No es por que no pase nada aquí en el campo base, si no por que estoy un poco distraída. Hoy he pasado casi de puntillas por la tienda de las comunicaciones donde estaban Pablo y Ferrán escribiendo sus cosas. He escrito pronto y enseguida me he acercado a la cocina, donde están haciendo momo, una comida nepalí muy típica, que es una especie de pequeña empanada rellenas de carne. Ahí estaban Migma, Tensin y Karma cocinando y me he unido a ellos porque cocinar me relaja mucho más. Hablo con ellos y les pregunto si hacen lo mismo en su casa o se encargan las mujeres de cocinar. Me han dicho que son ellas las que se encargan de hacer las empanadas. Karma sólo tiene 17 años, ha terminado la escuela y se ha venido con la expedición para aprender. Le han dado varias lecciones y consejos para hacer momos y yo le he tomado un poco el pelo. Le he dicho a su novia le encantará cómo hace las empanadas y él me dice todo avergonzado que no tiene novia.


Hoy hemos tenido una comida popular. Hemos sacado de la despensa el bacalao, mejor dicho Asier lo ha cocinado y hemos ido a visitar a la expedición de Willi y Damián Benegas, junto a su equipo, Matoco, Leo, Mara… Ellos primero han preparado un aperitivo, luego una pizza, que estaba genial, a luego hemos comido el bacalao. Para terminar, una tarta con dulce de leche y chocolate. Nos lo hemos pasado muy bien al sol, todos riendo. Ha sido un momento divertido, de esos que disfrutas en el campo base. Lo más gracioso ha sido el traslado del bacalao cocinado desde nuestro campamento al suyo. Nosotros estamos asentados los primeros y ellos, los últimos. Hemos tenido que pasar por medio de todos los campamentos, que se tarda como unos 20 minutos, con la cazuela y dejando un olor muy bueno. Esto sólo lo podemos hacer nosotros, jajajajaja.

Durante estos días aquí el tiempo ha cambiado mucho. Parece que ha llegado el verano, ya corren los ríos por el campamento y el glaciar se está derritiendo. Esto nos alegra, ya que la temperatura ha subido mucho y es lo que necesitamos, que venga el calorcito para poder subir al Everest.

Hablando de subir, mañana lunes nos toca ascender hasta el campo dos. Nuestra intención esta vez es dormir en el campo tres. Mañana subiremos al dos y pasado subiremos a dormir al campo tres. Ya sabemos que esa noche en el campo tres, a 7.300 metros, no va ser fácil. Se hace muy duro por el dolor de cabeza y por el frío, pero será el último paso para aclimatarnos. El miércoles, si todo va bien, estaremos de regreso en el campo base a la hora de comer.

Durante estos dos días ya os iremos contando como va todo. Estamos en contacto con Pablo a través de la radio y él os contará cómo estamos realizando la subida al campo tres. Y si funcionan bien las comunicaciones también os contaré cosas.

Un abrazo